Me tumbo en el suelo, hecho un ovillo y empiezo a escuchar los murmullos de mi vida pasada, los fantasmas de mi anterior yo, las ultimas palabras que susurré sobre aquel charco de sangre. ¿De verdad soy yo aquella persona muerta en un callejón sin nombre? ¿Soy yo aquella persona con la cabeza destrozada por la caída que no paro de ver una y otra vez? ¿Por fin estoy en el Infierno?
Desesperado cerré los ojos intentando no llorar. Me sentía solo, más solo que nunca. Solo en un ambiente hostil, donde mi único enemigo era yo mismo. Deseé morir otra vez, acabar con mi existencia otra vez. Deseé desaparecer. Y la puerta se abrió.
Hacia la nada